Situado
sobres las lomas de la sierra de igual nombre, Bédar aún guarda el encanto
y la tranquilidad de antaño. Conoció años de prosperidad con la explotación
de las minas de plomo de El Pinar. Su sierra acoge preciosas cortijadas
con buenos ejemplos de arquitectura rural. El pueblo, de calles empinadas
y estrechas, situado en un enclave privilegiado y dedicado principalmente
a las labores agrícolas, constituye una atalaya con hermosísimas vistas.